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martes, junio 19, 2012

Carta Abierta al ingeniero Gabriel Quadri de la Torre


Escribo esta carta con la intención no sólo de expresarle abiertamente mi sentir con respecto a su actual candidatura a la Presidencia de la República sino de proponerle algo. No es necesario conocerle para saber, después de leer sobre los estudios que ha realizado, los puestos que ha ocupado y sus logros, que es usted una persona inteligente. Además, es evidente que usted ha sido y puede ser una persona valiosa en la promoción de temas de protección ambiental y desarrollo sustentable como lo demuestra especialmente su trabajo desde la sociedad civil y la iniciativa privada.

Lo que uno no alcanza a comprender, tras la lectura de su trabajo y sus logros, es por qué aceptó ser el candidato del Partido Nueva Alianza. Es incomprensible no sólo porque usted tendría que ser un “político de siempre” (de esos que con razón descalifica todo el tiempo) para pagar el costo político de vincularse al partido dirigido por la familia de la señora Elba Esther Gordillo, sino también porque tras abanderar el esfuerzo electoral de dicho partido va a ser muy difícil que recupere su imagen de probidad y su valía para la sociedad civil.

Aunque muchos le creemos que usted no fue designado por la señora Gordillo como candidato, no creemos que sea tan escaso de entendimiento como para no comprender que su labor se reduce a ayudar a obtener los votos suficientes para que el PANAL mantenga su registro. Es difícil creer que la dirigencia del partido se esté aprovechando de su inocencia y de su inexperiencia para que usted no se de cuenta de que sólo es un instrumento de subsistencia del partido. Que usted, en pocas palabras, trabaja para ellos. El que el PANAL le otorgue tanta autonomía en términos de plataforma sólo indica que no importa lo que usted diga o prometa en campaña mientras se consigan los votos suficientes para mantener el registro. El resto de los ciudadanos y la misma dirigencia del PANAL estamos seguros de una cosa: usted no ganará la elección presidencial del primero de julio. Lo único que conseguirá, en grave detrimento de la democracia mexicana, es la permanencia del partido político que representa la cúspide del sistema corporativo mexicano (sí, ese de chantaje y corrupción). Muy en el fondo usted también sabe que esto es cierto.

Es por ello que me he decidido a escribir y proponerle una alternativa; la única alternativa que no sólo le permite retener su dignidad sino que le permite hacer algo con verdadero valor histórico y político: renuncie públicamente a su candidatura (sin declinar a favor de nadie) y permita que el Partido Nueva Alianza siga su curso natural de extinción. Mantener su candidatura no es asunto de dignidad o de palabra, sino de terquedad, incompetencia y falta de ética política. Hoy tiene una oportunidad única de hacer algo que cambie la historia del el sistema político mexicano, no hacerlo lo hace cómplice (consciente o no) de los “políticos de siempre”.

Atentamente
Mtro. Amando Basurto Salazar

viernes, febrero 17, 2012

Nueva Alianza y la futura Elección Presidencial en México


Por Carlos Luis Sánchez y Sánchez

La reciente designación de Gabriel Quadri como precandidato del Partido Nueva Alianza a la Presidencia de la República termina de integrar formalmente el conjunto de alternativas sobre las que habrá de elegir al titular del Poder Ejecutivo el 1 de julio próximo. Quadri es un especialista en temas de economía urbana y desarrollo sustentable, un outsider desconocido no sólo para el común de la ciudadanía sino entre la clase política tradicional.

Lo relevante de ésta (pre)candidatura descansa en dos cuestiones: 1) Si Gabriel Quadri coadyuvará a que Nueva Alianza trascienda el umbral del 2% en la próxima votación nacional y con ello pueda conservar el registro como Partido Político y 2) si  Nueva Alianza jugará un papel estratégico en la elección Presidencial. Todo esto en la medida en que logre movilizar a una importante proporción de su coalición de electores, y con ello inclinar la balanza hacia Enrique Peña Nieto (PRI), Josefina Vázques Mota (PAN) y remotamente (por su franco rechazo al partido y su líder de facto Elba Esther Gordillo) hacia Andrés Manuel López Obrador (PRD).

En el primer caso, el hecho de que Nueva Alianza mantenga el registro no descansa en la candidatura de Quadri; el partido lo tiene asegurado con la votación que obtenga en los 175 distritos de mayoría que se reservó para ir sólo en la contienda cuando firmó la fallida alianza con el PRI en noviembre pasado. De hecho, la coalición con el PRI y el Partido Verde –que se basaba en ir aliados en 125 de las 300 diputaciones de mayoría, (72 candidaturas serían para el PRI,  30 para el PVEM y 23 para el PANAL) y que incluía también encabezar 4 Senadurías (Chiapas, Sinaloa, Puebla y Nayarit)– representaba para el PANAL un 3% o 4% extra aproximadamente; con la alianza con el PRI iban sobre un óptimo de 6% de la votación nacional.

Por otra parte, si Nueva Alianza jugará o no un papel de partido pivote en la elección de julio próximo dependerá de que la competencia electoral –que inicia formalmente a finales de marzo– se fragmente en más de dos candidaturas presidenciales relevantes. Es decir, que se vaya configurando paulatinamente un escenario reflejado en las encuestas en el que, por ejemplo, se vislumbre que el tercer candidato más votado (sea quién sea) superará un umbral del 20% y con  ello los punteros alcanzaran cada uno menos del 40% de los votos.

Como sabemos, ésta fue la distribución que se presentó en la elección de julio del 2006, en donde se atribuye a un segmento de votantes el haber sido decisivos en el triunfo de Felipe Calderón sobre Andrés Manuel López Obrador por menos de un punto porcentual (0.58% ó 243 mil 934 votos). Se ha especulado acerca de que estos votantes provienen de una coalición que habría sufragado por los distintos candidatos a Diputados Federales de Nueva Alianza, pero que no lo hicieron por Roberto Campa, el candidato a la Presidencia.

Lo relevante es que la explicación de la incidencia que tuvo y que posiblemente pueda tener Nueva Alianza en la elección Presidencial, se encuentra por un lado en un sistema de partidos predominantemente tripartita en el que un tercer candidato a la Presidencia puede alcanzar más del 20% de los votos y por otro en la vigencia de la regla de elección del Presidente de la República, basada en la mayoría relativa, lo cual produce un ganador con un estrecho margen de diferencia respecto del segundo lugar y con un bajo apoyo popular, tal y como sucedió en 2006. Este contexto ofrece a Nueva Alianza los incentivos necesarios no sólo para participar en la elección y avanzar en la consecución de escaños y prerrogativas, sino también para –como ocurrió hace seis años– hacer un llamado a la diferenciación de su voto. Sólo hay que recordar como Roberto Campa, en la última fase de la campaña, pedía que al menos le dieran al partido "uno de tres" votos; era una cuasi declinación implícita de Campa, como se dijo en ese entonces a favor de Felipe Calderón.

¿Esto fue así? En principio, con los datos oficiales a nivel agregado podemos ilustrar el éxito de la diferenciación del voto de la coalición "nuevo aliancista:" su candidato a la Presidencia obtuvo 401 mil 884 votos (0.96%) mientras que en la elección de Diputados de Mayoría la votación fue de 1 millón 872 mil 283 votos (4.54%) lo que a la postre le permitió obtener el registro como Partido Político Nacional.  Lo anterior muestra que más de 1 millón 470 mil votantes de Nueva Alianza, distribuyeron su voto entre el resto de los candidatos a la Presidencia: PRI/PVEM, PRD/PT/Convergencia e incluso Alternativa Socialdemócrata pero sobretodo habrían, si queremos ser conservadores, coadyuvado en el triunfo de Felipe Calderón. Esto justificaría la repartición subsecuente de carteras y posiciones en el Gobierno Federal (La Subdirección de Educación Media Básica en la Secretaría de Educación Pública, La dirección de la Lotería Nacional, la Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional de Seguridad Pública para el propio Campa entre las más mencionadas) a la lideresa magisterial Elba Esther Gordillo, líder de facto de Nueva Alianza.

Si Nueva Alianza contribuyó al triunfo de Calderón o no, sólo podemos saberlo con la ayuda de una encuesta de salida (exit poll por sus siglas en inglés) aplicando distintos análisis que pueden ir de lo descriptivo a lo inferencial. Un primer acercamiento con una sencilla tabla cruzada en que se presenta la relación entre  Voto por Diputado Federal y Voto por Presidente,   utilizando los datos de la Encuesta de Salida realizada por el Departamento de Investigación del Periódico Reforma nos indica que:


Voto por Presidente * Voto por Diputado

Voto por Diputado
Voto por Presidente
PRD/PT/CV
PRI/PVEM
PAN
Nueva Alianza
Alternativa
PRD
91.4
14.1
8.4
30.4
30.9
PRI
2.5
71.1
3.6
13.1
4.0
PAN
4.9
12.0
85.9
34.3
28.2
Nueva Alianza
0.1
0.4
0.2
11.0
1.3
Alternativa Socialdemócrata
0.8
1.7
1.4
8.5
32.9
Ns/Nc
0.2
0.6
0.5
2.8
2.7
Total
100
100
100
100
100
Coeficiente de Contingencia: .75 V de Cramer: .57  Chi-cuadrado: .000.
Fuente: Encuesta de Salida Nacional 2 de julio del 2006. Departamento de Investigación Periódico Reforma N: 5662


La distribución de las personas que votaron por Nueva Alianza por Diputado pero que lo hicieron por distintos partidos a la Presidencia de la República fue de la siguiente forma: En su mayoría, pequeña pero mayoría, por Felipe Calderón en 34.3%., en segundo lugar con 30.4% por el PRD (Andrés Manuel López Obrador también se benefició del voto de esta coalición) la diferencia entre ambos fue de .4% (similar a los resultados oficiales), 13.1% por el PRI, 8.5% por Alternativa Socialdemócrata y sólo en 11% por  Roberto Campa. En suma, es posible señalar, al menos en un primer momento, que existió una coordinación estratégica, escasa pero exitosa, entre los electores de Nueva Alianza que tuvo un peso específico en el triunfo de Felipe Calderón en la elección Presidencial del 2006.

Sin embargo, que una situación de este tipo se repita dependerá primero del curso mismo de  la campaña, es decir de que la brecha entre el primero y segundo lugar se acorte paulatinamente e indique que el día de la jornada la elección se pueda decidir por una mínima diferencia. Y segundo, dependerá de la capacidad de convencimiento y movilización que pueda tener Elba Esther Gordillo y los distintos líderes locales de Nueva Alianza para propiciar un voto diferenciado a favor de Enrique Peña Nieto o en su defecto Josefina Vázquez Mota.

El papel testimonial o no que pueda jugar Nueva Alianza, es función de un esquema de competencia de más de dos candidaturas relevantes que puede producir una polarización en las preferencias. Con ello la apuesta por Gabriel Quadri responde únicamente, desde mi punto de vista, a la intención de maximizar una base electoral, que con cálculos conservadores oscila entre el millón y millón y medio de votantes, y alcanzar un 5% o 6% de la votación nacional y con ello ampliar su representación en las Cámaras. Pero aún cuando este escenario no se cumpliera, el futuro del registro de Nueva Alianza está asegurado con un voto duro proveniente en su mayoría del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.




Carlos Luis Sánchez y Sánchez. Maestro en Estudios Políticos y Sociales por la Universidad Nacional Autónoma de México y Doctor en Investigación en Ciencias sociales, con orientación en Ciencia Política por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, sede México.