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jueves, septiembre 20, 2012

Entre Septiembre negro y la Sorpresa de Octubre

Por Miguel Ángel Valenzuela Shelley


A menos de 50 días de la elección, las campañas del Presidente Barack Obama y el ex Gobernador Mitt Romney luchan por convencer a un electorado que duda de ambos. Los estados que aún no definen el sentido de su voto y que serán –algunos de ellos- los fieles de la balanza en la elección general del martes 6 de noviembre, están siendo el centro de atención tanto de las campañas como de los distintos comités de acción política (PAC’s, Súper PAC’s y grupos 527) que operan la propaganda y la guerra sucia localmente. La campaña de Romney se encuentra inmersa en un muy oscuro septiembre negro derivado de varios desatinos –errores estratégicos, comentarios inadecuados y filtraciones- que lo coloca en un escenario cada vez más complicado frente al Presidente Obama. Sin embargo, la moneda sigue en el aire, pues ambas campañas están aún a la espera de la Sorpresa de Octubre; un acontecimiento inesperado de política interna o internacional que define la elección de último momento.

Las Convenciones Nacionales (Republicana y Demócrata) tradicional y lógicamente impulsan al candidato que acepta la nominación de su partido, volviendo a equilibrarse los números –o a las condiciones a priori aquellas- una vez realizadas ambas Convenciones. En este caso, luego de la reunión Republicana en Tampa Mitt Romney incrementó su números en las encuestas llegando incluso a superar ligera y brevemente a Barack Obama. El escenario se diluyó unos días después al llevarse a cabo el encuentro Demócrata en Charlotte. Elemento clave para el repunte del Presidente Obama no fue su discurso de aceptación, ni el emotivo mensaje de Michelle Obama, o la importante presencia de “Hollywood”, sino el discurso del ex Presidente Bill Clinton, quien convenció a los televidentes y a miles de quienes supieron del mensaje de una u otra manera, de que si bien falta mucho por hacer, el rumbo que siguen los Estados Unidos, es el adecuado.

El impacto del discurso de Bill Clinton es evidente, pues a nivel nacional los electores que consideran que el país va en la dirección correcta aumentaron de Mayo a Agosto en más del 5%. Esto ha sido clave en estados indefinidos –o swing states- y que definirán la elección, como Ohio, Florida y Virginia. En ellos, Obama ha logrado una ventaja sobre Romney de entre 5 y 8, en los tres casos. Esto es clave toda vez que entre los 3 estados suman 60 votos del Colegio electoral, y en caso de que se cumplan los resultados por estados que reflejan las encuestas, la fórmula Obama/Biden necesita 23 votos del Colegio electoral –supuestamente cuentan con 247; esto sin contar Nevada y Colorado, que comienzan a inclinarse hacia el Partido Demócrata. Esto deja ver un escenario muy complicado para la fórmula Republicana (Romney/Ryan), que poco éxito ha tenido tanto para combatir a la Administración Obama como para posicionarse en electorado y en su propio partido.

Los temas de ataque y posicionamiento de Mitt Romney fueron desde un principio la economía y la política exterior; lo que aparentemente fortalecería su compañero de fórmula (Paul Ryan). De hecho uno de los pocos temas en que Romney superaba a Obama en las encuestas a nivel nacional, era la economía; los electores percibían al ex Gobernador como mejor preparado para enfrentar las dificultades económicas. Sin embargo los entuertos no se hicieron esperar, particularmente a partir del discurso del Representante por Wisconsin, Paul Ryan, en que aceptó la candidatura a la Vicepresidencia. Pero en las últimas semanas una serie de errores, desatinos e imprudencias eliminaron la ventaja de Romney en el tema económico, e incrementaron la ventaja de Obama en política exterior.

Las propuestas Republicana en política exterior ha estado claramente influida por los neoconservadores y su enfoque Cruzado; el poder disuade, el poder es para incrementar el poder, el poder se aprovecha, el poder obliga, el poder sirve para moldear el mundo de acuerdo a las necesidades. Estas posturas han sido claras e implícitas en la plataforma de Mitt Romney, al señalar a Rusia, China, Irán y Corea del Norte, como enemigos de los Estados Unidos, siendo el poder duro y no el suave lo que debe predominar en la estrategia de política exterior de los EEUU. Pero luego de los ataques a las embajadas estadounidenses –y algunos negocios como KFC- en Inglaterra, Alemania, Siria, Egipto, Israel, Turquía, Irán, Irak, Sudán, Libia, Yemen, Afganistán, Pakistán, Líbano, Túnez, Bahrein, India, Bangladesh, Malasia e Indonesia, Romney criticó la política de Obama en la región, acusándolo o haciéndolo responsable de los ataques y las vidas perdidas en ellos. Los señalamientos del candidato presidencial del GOP –como se le conoce al Partido Republicano- fueron duramente criticados tanto por la población como diversos analistas políticos; incluso miembros del Partido Republicano, como John McCain, reprobaron el golpe bajo de Mitt Romney, subrayando que si bien la política de la Administración es cuestionable, es momento de rezar por las almas de los fallecidos y respaldar al Presidente.

Uno de los principales problemas de Romney ha sido que es percibido como un político originado en la élite económica, muy lejano a la realidad del estadounidense común; en consecuencia no conecta con el grueso del electorado. Por ello es que parte fundamental de la estrategia de campaña –lo que se estableció claramente en los discursos que le precedieron en la Convención Nacional Republicana- era crear una imagen de Mitt Romney como un ejemplo de la Promesa Americana; al menos de tercera generación. Pero el video que se filtró esta semana en que el candidato comenta en un evento de recaudación de fondos que “47% de los estadounidenses dependen del gobierno, y creen que tienen derecho a salud, educación y vivienda”, aclarando además que “ocuparse de ellos, no era su trabajo”, poco ayuda a la imagen del Romney cercano y sensible a las necesidades de la gente. A estos gazapos habría que añadir por ejemplo, las constantes quejas de importantes donadores a la Campaña Romney/Ryan, con respecto a su Coordinador de fundraising, Stu Stevens, por no atender las necesidades de los donadores. ¿A qué se referirán?

El Septiembre negro de la Campaña de Romney ha ayudado al Presidente Obama a obtener ventaja en estados indecisos que podrían definir la elección, pero falta historia por escribir; no sólo la Sorpresa de Octubre, sino los debates presidenciales que comienzan el 3 de Octubre. Los retos se acumulan para Romney; recuperar el tema económico, posicionarse en política exterior, obtener votos de minorías clave, como las mujeres y los latinos. La comunidad LGBQT y afroamericana, son misión imposible.

lunes, septiembre 03, 2012

El Partido Republicano y la política de la enemistad, 2ª Parte

Por Miguel Ángel Valenzuela Shelley


(Entre excepcionalismo, conservadurismo y sofismas)

La Convención Nacional Republicana concluyó el jueves 30 de agosto con la misma tesitura discursiva de los días anteriores; radicalismo conservador, excepcionalismo, elitismo disfrazado y/o hipócrita, falsa conciencia de clase (media) e intentos de la fórmula (Mitt) Romney/(Paul) Ryan –más bien fallidos- de mostrarse cercanos al estadounidense común, promedio, clasemediero. Por supuesto que sorpresa hubiera sido un cambio en la estrategia de comunicación, sin embargo, aunque las encuestas a posteriori arrojan a la fórmula Republicana ya arriba de la Demócrata entre 3 y 5 puntos, con lo que podría pensarse en el éxito de la Convención y sus objetivos electorales, quedaron patentes –una vez más- las debilidades del GOP (Grand Old Party, como es también conocido el Partido Republicano); siendo éstas, la poca conexión de Mitt Romney con el electorado, en este caso con la Convención; el distanciamiento entre fórmula y el electorado dado su elitismo; los falaces argumentos en muchos casos para criticar a la Administración Obama; y la dificultad para atraer a las minorías, dada la plataforma Romney/Ryan, y sus propias posturas políticas en temas como el aborto, la inmigración y derechos de la comunidad LGBTQ.

En los días previos los discursos más importantes habían estado a cargo de Ann Romney (esposa del candidato presidencial), Chris Christie (gobernador de New Jersey), Condoleeza Rice (otrora miembro del gabinete de G. W. Bush) y Paul Ryan (el candidato a la Vicepresidencia). Ellos habían ya definido el matiz discursivo de la Convención y de la Campaña, por lo que el cierre se esperaba apoteósico –más aún por los inconvenientes que había causado el huracán Isaac- y estaría a cargo de el Senador por Florida y miembro del Tea Party, Marco Rubio, un invitado sorpresa –Clint Eastwood- y Mitt Romney, con el reto de conectar con la audiencia tanto o más que su compañero de fórmula.

El Senador Marco Rubio –considerado hace tan sólo unas semanas como probable compañero de fórmula de Mitt Romney- acentuó en su discurso el excepcionalismo estadounidense al comentar el viaje de sus padres desde Cuba hacia los Estados Unidos y afirmando que “no habría límites hasta dónde podría llegar, porque era estadounidense”. Rubio acudió a conceptos como esperanza, grandeza, American dream y excepcional, tanto para atacar a la Administración Obama como para inspirar al electorado Republicano y conservador. Siendo un ejemplo de la Promesa de la Vida Americana –además de ser latino y a pesar de serlo- ya se percibe a Marco Rubio un miembro fundamental en el futuro del GOP. Al igual que otros oradores antes y después que él, Rubio reconoció a Obama como una buena persona, buen padre –hasta buen golfista; una crítica velada- pero un mal presidente, un mal líder, que además amenaza el Sueño americano con tantas leyes, normas, multas…con tanta intervención estatal.

Mitt Romney lejos estuvo del cierre apoteósico que el momento le exigía. Criticó a la Administración -sin atacar en lo personal a Obama, con lo que perseguía no hacerse de una mala imagen con algunas minorías- y trató de ubicar a la fórmula como la esperanza de la gloria y el sueño estadounidenses. Pero durante su largo discurso nunca conectó con la audiencia, se percibía a un orador muy distante emocionalmente, no inspiraba, no emocionaba, no manejaba a los delegados. Fue un reflejo de la dinámica y el sentir de la Convención; recordemos que Romney llegó a ella sin el apoyo necesario para ser el candidato del GOP. Ya en ella hubieron algunos altercados entre simpatizantes del ex Gobernador de Massachusetts y delegados que apoyaban a otros candidatos, como Ron Paul, y que afirmaban que Romney no podría vencer a Obama en noviembre. La falta de unidad se reflejó en el discurso de Romney; así como su falta de liderazgo, simpatía, empatía y oratoria.

El ex Gobernador Romney dio claras pistas de lo que sería su Administración al señalar, por ejemplo, que mientras Obama había prometido “disminuir el crecimiento de los océanos y curar el planeta”, él sólo le prometía a los estadounidenses “ayudarlos y a sus familias”; ¿significará eso, “sin importar el costo”? El parroquialismo norteamericano ha costado mucho, la satisfacción de la sociedad consumista estadounidense –como de todas aquellas que se componen de consumidores antes que de ciudadanos- y sus corporaciones ha impactado profundamente en el deterioro del Medio ambiente y generado conflictos alrededor del mundo; parece que una Administración Romney seguiría ese camino. No dejó lugar a dudas sobre su enfoque en política exterior cuando hizo mención a la necesidad de mayor fortaleza ante Rusia, China, Irán y Corea del Norte, así como un claro apoyo a Israel.

Romney siguió la línea crítica de oradores como el ex Gobernador de Florida, Jeb Bush –hermano de G. W. Bush- cuando lo llamaba a responsabilizarse del fracaso de su Administración y dejar de culpar a la anterior con respecto a la crisis financiera que vive el país –y buena parte del mundo- desde 2008; sin embargo una encuesta realizada por Washington Post-ABC News muestra que el 54% de los estadounidenses responsabilizan a la Administración Bush y el 32% a la de Obama. Por cierto, ¿alguien sabe por qué no fueron G. W. Bush o Dick Cheney a la Convención? ¿Y Sarah Palin? Es la primera vez que un ex candidato a la Vicepresidencia –haya perdido o ganado- no da un discurso en la Convención siguiente.

Es verdad, podría sostenerse que este argumento de la responsabilidad en la crisis es cuestión de enfoques, no obstante muchos otros han sido datos manipulados, verdades a medias o francas falacias; es decir, son sofismas que engranan los ataques contra Barack Obama, y no es que algunas de las críticas no carezcan de verdad, sino que la mayoría de los argumentos hacen ver al GOP y su fórmula como algo que no es. Tal es el caso de la crítica al recorte de Obama por 700 mdd al Medicare por parte de Paul Ryan; éste, olvidó mencionar que su proyecto presupuestal tenía un recorte muy similar, sólo que el Representante por Wisconsin dirigía parte de esos recursos a las aseguradoras y Obama a programas sociales.

En resumidas cuentas, la Convención Nacional Republicana deja al GOP y su fórmula Romney/Ryan con más preguntas que respuestas, y más dudas para los votantes; simpatizantes y no tanto. Paul Ryan es un buen orador y conecta con el público, pero Romney sigue distante Ambos son vistos como parte de una élite demasiado lejana de la cotidianidad como para entender al estadounidense promedio; sus esfuerzos por ser vistos como ejemplos del American dream, pueden ser contraproducentes, sobre todo porque es evidente su falsedad. ¿Alguien le habrá creído a Paul Ryan, cuando comentó que a diferencia de mucha gente durante esta Administración (Obama) él nunca vio su trabajo como lavaplatos y mesero, como algo más que sólo un escalón, una experiencia en su vida? Por supuesto que así lo vio, era un trabajo de verano de un joven universitario de familia acomodada. ¿Y cuando Ann Romney recordó los días en que ella y Mitt vivían en un sótano? Pero de qué está hablando; ella hija de un Alcalde y él de un Gobernador; ¿en un sótano? ¿mesa de latón? ¡Por favor!

La semana pasada -27 al 31 de agosto- fue la semana Republicana; con altas y bajas, tinos y desatinos, pudimos ver la estrategia de Romney/Ryan. Esta semana será la Demócrata, y también podremos observar las fortalezas y debilidades de la fórmula Obama/Biden, así como su estrategia defensiva y de contraataque. Pero a fin de cuentas las temas básicos serán economía –lo que podría favorecer a los Republicanos- programas sociales como Obamacare –la moneda en el aire- y la administración de las finanzas en los estados clave de Ohio, Virginia y Florida.

viernes, agosto 31, 2012

El Partido Republicano y la política de la enemistad, Iª Parte


(La ideología del viejo sur domina el moderno GOP)

Por Miguel Ángel Valenzuela Shelley


Los Republicanos llegaron a su Convención Nacional con las encuestas indicando que Obama y Romney van empatados hacia la elección general de noviembre. En la Convención el GOP –Grand Old Party, como también se le conoce al Partido Republicano- las figuras del Partido tratan de mandar mensajes que fortalezcan al candidato y atraigan votos a su campaña. Hace cuatro años el GOP tuvo muchos problemas para obtener votos de la comunidad latina, de las mujeres y afroamericanos, por lo que se esperaba que para esta Convención los mensajes de sus figuras y líderes políticos estuvieran dirigidos a ellos, y en apariencia lo estuvieron, pero en el fondo tanto la Campaña de Romney/Ryan como dichos discursos dejaron claro el dominio ideológico del viejo sur. ¿Podrá el Partido Republicano mantener su radicalismo y aún así atraer a los sectores que lo abandonaron hace cuatro años?

Desde que Barack Obama obtuvo la candidatura demócrata para las elecciones de 2008, el GOP ha incrementado su hostilidad hacia las minorías, ha tomado posturas racistas (no sólo durante la campaña), se ha profundizado tanto su temor y desconfianza hacia el gobierno, como con respecto a la ciencia; la tradición conservadora del sur, en una de su expresiones más radicales, domina los valores del Republicanismo moderno. Los conservadores blancos cobran más importancia en el Partido y sus estrategias, mientras que en el país las mujeres, los latinos, afroamericanos y la comunidad LGBTQ –lésbico, gay, bisexual, transgénero y queer-  exigen más derechos, equidad e igualdad. El GOP necesita de ellos para ganar la elección de noviembre –a excepción de los últimos, y no porque no los necesite, sino porque claramente han señalado (Romney/Ryan) que el candidato de la comunidad LGBTQ es Barack Obama- la pregunta es cómo conjuntar ambas cosas; los intentos por hacerlo comenzarían en la Convención.

Ann Romney –esposa del candidato- y Chris Christie –Gobernador de New Jersey- fueron los oradores estelares del Martes 28. El objetivo de ambos era fortalecer la candidatura de Mitt Romney, revertir las críticas al candidato con respecto a su elitismo y su falta de simpatía, empatía y liderazgo, y comenzar a golpear la Administración del Presidente Obama. Ann Romney, mucho más que Christie, logró su cometido, pero sus referentes eran personales, es decir se ubicaba ella (no su esposo) como una estadounidense común hija de un minero, que a través del trabajo duro alcanzó el American dream –lo que también hizo Condoleeza Rice la noche del miércoles. La Convención Nacional Republicana, una vez más, ha mostrado en realidad discursos llenos de ideales y valores chauvinistas, raciales y profundamente conservadores. Mismos que se aprecian en su plataforma política, la cual habla de un muro a todo lo largo de la frontera con México sin importar el costo, de prohibir el aborto aún en casos en que la vida de la madre esté en peligro o de violación. Una plataforma que en política exterior habla de fuerza, unilateralidad y enemigos existenciales, amenazas al American way (China, Rusia, Irán, Cuba, Venezuela…).

La noche del miércoles giró en torno al discurso del compañero de fórmula de Mitt Romney, el Representante por Wisconsin Paul Ryan. Había una gran expectación por escuchar a Ryan, y ver qué tanto conectaba con la gente –tanto en la Convención como a través de las pantallas- así como conocer el tenor de sus ataques a la Administración Obama así como su capacidad para articular y comunicar dichas críticas. Ryan justificó su elección como compañero de fórmula, al dirigir buena parte de sus ataques en el ámbito económico, y particularmente el Obamacare; áreas que maneja muy bien el Representante de Wisconsin y ex Presidente del Comité de Presupuesto en la Cámara Baja. Ryan sí conectó con la gente y motivó a sus simpatizantes –de hecho, mucho más que el propio Romney- sin embargo sus ataques estuvieron llenos de manipulaciones, falsedades e inexactitudes.

Paul Ryan criticó los recortes presupuestales a Medicare del Presidente Obama, pero –evidentemente- no señaló que su propuesta presupuestal contenía recortes muy similares. Por otra parte, y en un estilo típicamente estadounidense, Ryan ejemplificó la mala administración de Obama con respecto al rescate de la economía, al mencionar una empresa automotriz de su natal Janesville que a pesar de las promesas de Obama ésta quebró dejando a cientos de trabajadores y sus familias sin sustento; lo que el candidato a la Vicepresidencia omitió, es que la Administración del Presidente Obama rescató dicha empresa, y sigue funcionando. Ryan también omitió que obstaculizó propuestas bipartidistas en los referente al Presupuesto y otros temas. El Representante por Wisconsin (de 42 años) se encargó de fortalecer la imagen de Barack Obama –y su Administración- como una amenaza a la seguridad de los Estados Unidos por la debilidad de su política exterior, al modo de vida estadounidense por su política de planificación, límites, controles y multas (lo que identifican como socialismo) y al empresariado en su conjunto por el deseo de Obama castigar el éxito –haciendo alusión a las críticas dirigidas a Mitt Romney por parte de los Demócratas.

A fin de cuentas buenas y malas para los Republicanos y Paul Ryan; dio un discurso muy emotivo, encendió a la Convención –tal vez tanto como Condoleeza Rice- y sin duda motivó a muchos miembros del GOP que no estaban convencidos por la fórmula, pero no buscó llegar a las minorías –de quienes dependen ambos partidos- y se demostraron varias inconsistencias en su discurso –además de las mencionadas, faltó a la verdad cuando señaló que los tres estados con menor desempleo son gobernados por Republicanos- razón por la que se recordó a Sarah Palin y su accidentada campaña de 2008, luego de su gran papel en la Convención.


(En la segunda parte a entregar el lunes, se comentarán los discursos de Jeb Bush, Marco Rubio y Mitt Romney)

lunes, agosto 20, 2012

Obama-Biden y Romney-Ryan, definiendo estrategias

Por Miguel Ángel Valenzuela Shelley.


Una vez lista la fórmula Republicana (Mitt Romney, Paul Ryan) se definen con mayor claridad y precisión los temas en los que se enfrentarán las campañas, y que ayudarán a definir la elección en noviembre próximo. Asimismo, las estrategias para los debates (entre Obama y Romney, así como el que enfrentará a Biden y Ryan) y el gasto de las campañas –ya no sólo por los estados que no han definido el sentido del voto popular, llamados swinging states- así como la imagen que construyen para sí mismas y para la fórmula rival, complementan el escenario del proceso electoral estadounidense. A continuación hablaré de algunos de los retos de ambas campañas a raíz de la inclusión de Paul Ryan en la fórmula Republicana, a sólo unas semanas de sus Convenciones Nacionales; cuando ambas fórmulas aceptarán la candidatura de sus Partidos.

La elección del compañero de fórmula en una elección es fundamental, toda vez que complementa o equilibra la candidatura presidencial. Así Joe Biden contrarrestaba la falta de experiencia de Obama y su falta de conocimiento en política exterior, y Sarah Palin, alimentaba el voto femenino para John McCain, fortaleciendo la imagen de rebelde (maverick) del propio Senador por Arizona; sorprendentemente la ignorancia de la Gobernadora Palin en política internacional y doméstica, pudieron no haber sido tan determinantes, a fin de cuentas. En esta ocasión era de igual relevancia el compañero de fórmula de Mitt Romney, pues como se ha comentado el ex Gobernador de Massachusetts no lograba convencer a los sectores conservadores del Partido Republicano y tampoco a buena parte de las bases, de los electores en estados que son tradicionalmente Republicanos y que bien podrían definir la elección de noviembre. Lo que cobra mayor relevancia al considerar que los Demócratas están en una situación muy similar, pues no han asegurado estados clave para ellos, dado el desencanto con respecto a la Administración Obama (Biden).

Con la elección del Representante por Wisconsin Paul Ryan para candidato a la Vicepresidencia y compañero de fórmula de Romney, se busca asegurar el voto duro del Conservadurismo, de las bases del Partido Republicano y de miles (o millones) de jóvenes que buscan un rostro moderno para el GOP.  A Ryan se le ha presentado prácticamente como un ideólogo del Partido Republicano, y también como una pieza fundamental para el proyecto bipartidista de Mitt Romney, habiendo fungido como tal en el Comité de Presupuesto en la Cámara de Representantes. Sin embargo, el record de Ryan refleja que ni está tan interesado en el bipartidismo, ni tampoco es un joven ideólogo de la tradición conservadora. Ryan no es más que un joven que se identifica con valores e ideales del Republicanismo duro –tampoco es un líder del Tea Party- pero que no ha sido ajeno al pragmatismo legislativo. El bipartidismo no es ni un valor político de Ryan, ni una prioridad, según afirman colegas suyos tanto Republicanos como Demócratas.

Con Paul Ryan en la fórmula Republicana se busca centrar el debate en temas económicos, y particularmente en Medicare. Pero el rival directo de Ryan, Joe Biden, puede debatir sin mayor problema con el Representante por Wisconsin en esos temas, y superarlo en temas de la Administración Obama, más aún en política exterior. En 2008 un problema que enfrentó Biden en el debate con Sarah Palin, fue que debía tener cuidado de no atacar con demasiada fuerza a la Gobernadora de Alaska, pues podía verse como abusivo. Debía ganar el debate, pero no hacer ver muy mal a Palin; algo verdaderamente difícil siendo ella tan ignorante en temas muy diversos. Al enfrentar a Paul Ryan el 11 de octubre en Danville (Kentucky) el escenario será muy diferente, asimismo los retos.

En el debate entre los compañeros de fórmula de Obama y Romney, el otrora Senador Biden, podrá ser más agresivo y tendrá la capacidad de defender la Administración Obama toda vez que él (Biden) ha sido un miembro muy activo en ella. Diversos elementos del staff de la Casa Blanca afirman que el Vicepresidente participa de prácticamente todas las reuniones en que se le informa al Presidente sobre diversos temas de la Administración, como inteligencia, seguridad, política exterior y economía. De esta forma, Biden podría ser un arma fundamental para consolidar la imagen de Obama como mejor opción a Romney, en varios temas de la Agenda. Apoyando esta tesis es que diversas encuestas ubican al Presidente por encima de Mitt Romney tanto con respecto a la elección general de noviembre, como en temas específicos. Por ejemplo, una encuesta del Washington Post-ABS News, señala que en política social Obama tiene un apoyo del 47% contra 39% de Romney; en seguridad social 45 a 38; en política exterior 56 a 37; en educación 52 a 34; en salud 48 a 44; en inmigración 46 a 43; en Irán 56 a 37; en generación de empleos 46 a 45; en Medicare –fortaleza de Ryan- 46 a 27; en gasto militar 45 a 35; y en el tema Afganistán 43 a 27. En el tema impositivo están empatados en 46%, y Romney supera a Obama en economía 48 a 45, en energía –que supuestamente sería una fortaleza del Presidente- 51 a 42; y en gasto gubernamental 51 a 43.

Los debates sin duda ayudarán a perfilar el resultado de la elección, pero tal vez más importante que éstos, será el gasto de las campañas –incluidos los Political Action Comittees y otros mecanismos de financiamiento y acción política (PAC’s, Súper PAC’s y los grupos 527) todos ellos explicados en un artículo anterior- y su administración en los estados. Hasta el momento Nevada, Colorado, Iowa, New Hampshire, Wisconsin, Ohio, Virginia y Florida son estados que no están inclinados hacia ninguna candidatura –aunque es muy probable que Wisconsin vaya para los Republicanos, gracias a Paul Ryan. En consecuencia gran parte del gasto se está dirigiendo hacia estados clave como Ohio (18 votos electorales), Virginia (13) y Florida (29); Colorado (9) en menor medida. Eso explica por qué las campañas han dirigido la gran mayoría de su gasto a esos estados, y de hecho la mayor parte de ese dinero se ha dirigido a anuncios negativos –el 76% del total de publicidad es negativa.

En una próxima publicación, se hará mención del financiamiento y gasto de las campañas, identificando la fuente del financiamiento de ellos; ¿quién está aportando a cada una de ellas? ¿qué sectores? ¿qué corporaciones o grupos de interés? ¿cómo están gastando? ¿en dónde? ¿cuál es el sentido del mensaje político? Todos esto nos irá aclarando el escenario hacia noviembre.

sábado, agosto 11, 2012

Paul Ryan para Vicepresidente

Catalizador o catástrofe ideológica

Por Amando Basurto –


El día de hoy Mitt Romney anunció que el elegido para ser si compañero de fórmula en la carrera por la presidencia de los Estados Unidos de América será Paul Ryan. Como ya había mencionado Miguel Ángel Valenzuela Shelley, en su artículo del pasado miércoles, Ryan parecía ser la opción más indicada: “Paul Ryan, congresista por Wisconsin… aunque es el tercer sembrado en la corta lista de VP’s (candidatos a la vicepresidencia), podría ser la opción más indicada, toda vez que es un joven conservador del Medio Oeste, muy bien visto por el establishment republicano, pero también por jóvenes conservadores que buscan una nueva cara de dicha tradición. Es una opción que atraería votos del centro y oeste del país, complementando a los Este que pueda aportar Mitt Romney.”

Ahora el llamado “America’s Comeback Team” está completo y la campaña de Romney ha conseguido un lema claro y atractivo con un “spin” a la idea de que son las empresas y empresarios los que construyen America, no su gobierno: “We Build America”. Ryan aportará a la campaña un contenido ultraconservador y libertario, enfatizando la necesidad de reducir dramáticamente no sólo el tamaño del gobierno federal sino su poder de acción. Esto muy probablemente ayudará a Romney debido a que la campaña republicana se ha centrado en descalificar el papel de la administración Obama por la lenta recuperación de la economía. La principal tarjeta de presentación de Ryan es su trabajo ultraconservador presidiendo el Comité de Presupuesto de la Cámara de Representantes, desde donde desafió radicalmente a la administración Obama con su propuesta de reducción de presupuesto titulada “Roadmap For America’s Future Act” presentada por segunda vez y de manera exitosa en 2010, cuyo principal objetivo es des-hacer la reforma al sistema de salud que es el más escandaloso (no necesariamente el principal) logro legislativo de Obama.
Pero no todo es éxito de aquí en adelante para la campaña de la dupla RR. Ryan es un representante novato, sin experiencia real más allá de las paredes del Congreso, con muy poca capacidad de reconciliar y promover políticas bipartidistas en el Senado y con una enorme ignorancia de la política exterior estadounidense. Esto representa una ventaja, no de Barack Obama sino del Vicepresidente Joe Biden, quien tendrá que realizar un par de tete-a-tete con Ryan durante la campaña (probablemente de lo más entretenido por venir en la campaña).

Aquí unas notas sobre Paul Ryan:
-Nacido el 29 de enero de 1970 en Janesville, Wisconsin
-Tiene una licenciatura en “economía y ciencia política” por la Universidad de Miami en Ohio
-Congresista Federal, Representante del 1er Distrito de Wisconsin
-Presidente del Comité de la Cámara de Representantes

Dato curioso: En 2008 Paul Ryan ganó holgadamente su elección como Representante al mismo tiempo que Barack Obama ganaba contundentemente ese mismo Distrito.