viernes, enero 20, 2012

La disyuntiva republicana

Por Miguel Angel Valenzuela Shelley


Pese a los ataques al moderado conservadurismo de Mitt Romney y su gran fortuna –curiosa crítica republicana- éste parece consolidar su ventaja, sin embargo, recientes acontecimientos dentro del grupo de candidatos que persigue al ex Gobernador de Massachusetts, podrían cerrar la brecha entre Romney y algún representante duro del GOP. De ser así los electores del republicanismo tendrán qué elegir entre un candidato aparentemente fuerte ante Obama o bien uno que aunque con mayor simpatía ideológica, no acaba por convencer a su propio partido.

El próximo sábado 21 de enero se llevarán al cabo las elecciones primarias en el estado de Carolina del Sur, y lo que parecía una victoria fácil de Mitt Romney  -lo que lo convertiría en el virtual candidato republicano frente a Barack Obama en el mes de noviembre- se ha convertido en un proceso que aparentemente alargará la espera hasta las primarias de Florida el 31 de este mes. La retirada del Gobernador Rick Perry de la contienda y su apoyo a Newt Gingrich, así como la tardía de victoria del senador Rick Santorum en Iowa 16 días después del caucus en ese estado, podrían dar esperanza a los candidatos más duros del republicanismo.

Las encuestas de NBC, Politico y Public Policy le dan al día de hoy (enero 19) una ventaja de entre 6 y 10% a Romney sobre Newt Gingrich y un amplio margen de hasta 20 puntos sobre Santorum, pero esas cifras fueron antes de que el gobernador Perry retirara su candidatura, y antes también de que el GOP diera a conocer que se habían extraviado los votos de 8 de los 1,774 distritos electorales de Iowa, votos con los que Santorum vence a Romney por 34 puntos. Este cambio no impacta significativamente en el número de delegados que cada candidato recibirá como apoyo en la Convención Republicana, pero sí revive a las opciones radicales del GOP frente a la opción no muy conservadora de Mitt Romney.

Este escenario parece plantearle a los republicanos la disyuntiva de a quién apoyar al acercarse fechas clave para la elección de su candidato. La ventaja de Romney es clara, pero se ha fortalecido al no aparecer un candidato más duro o más conservador que signifique un buen adversario frente a Barack Obama. Varias encuestas sobre una elección entre éste candidato y el Presidente Obama le dan una ligera ventaja al republicano, sin embargo él no representa al conservadurismo que el GOP quisiera volver a la Casa Blanca. Por tanto, el sábado 21 y el martes 31 de este mes los electores republicanos tendrán que decidir si apoyarán la candidatura de su preferencia por cuestiones ideológicas y de principios, o una que les permita contender con buenas oportunidades frente al Presidente Obama, a pesar de ser un soft conservative demasiado rico y alejado de la clase política de Washington, al menos ocasionalmente.

Una importante ayuda que podría recibir el senador Santorum podría provenir del otro candidato con gran simpatía por parte del ala dura del conservadurismo, Newt Gingrich. Estos últimos días el otrora Presidente de la Cámara de Representantes (1995-99) ha recibido duros golpes a su característico puritanismo por parte de su ex esposa (Marianne Gingrich). Está por verse si el apoyo de (Rick) Perry fortalece la candidatura de Gingrich con lo que podría acercarse mucho a Romney o si los señalamientos de las últimas horas acaban por inclinar la balanza hacia el senador por Pensilvania (Rick Santorum).

A casi 10 días de las primarias en Florida, Mitt Romney tiene una clara ventaja sobre los demás aspirantes republicanos de poco más de 20 puntos, habría que esperar a ver qué efecto tiene en las preferencias los resultados de Carolina del Sur. Pero es probable que para el domingo 22 ya haya un virtual candidato del GOP para las elecciones de noviembre próximo.

viernes, enero 13, 2012

Las candidaturas ciudadanas “patito”


Por Amando Basurto
En México, los últimos reacomodos en las “pre-campañas” han sido no solamente vertiginosos sino incluso sorpresivos. Después de ver la manera tan cívica en la que Marcelo Ebrard concedió la candidatura ante la popularidad de Andrés Manuel López Obrador y en la que Manlio Flavio Beltrones se retiró para dejarle el camino libre a Enrique Peña Nieto, parecía que la disciplina y el claro perfil partidista de los candidatos sería la principal característica de las elecciones. Incluso los panistas, a pesar del boxeo de sombra y el intento de madruguete, parecen haber encontrado la manera de competir sin llevarse al partido entero entre las patas. En ninguno de estos casos están en duda las credenciales partidistas de los aspirantes. Sin embargo, los últimos cambios en las pre-candidaturas para jefe de gobierno del Distrito Federal modifican las cosas, aunque sea un poco.

En el caso del Partido de la Revolución Democrática, las dimisiones han sido radicalmente opuestas en sus formas y contenidos políticos. Por un lado, Mario Delgado abandonó la competencia sin sumarse ni declinar a favor de otro candidato; recodemos que la declaración de su renuncia fue sencilla, muy directa, y sin aspavientos. Sin tonos derrotistas, Delgado se reconocía simplemente como un no-favorito. En contraste, el Senador Carlos Navarrete declinó en una ceremonia festiva, casi triunfalista, en la que le levantó la mano a Alejandra Barrales. La intención es, obviamente, sumar fuerzas y contrapesar la cargada que apoya a Miguel Ángel Mancera. Y no es que Mancera represente a una tribu opuesta; exactamente lo contrario: es un incondicional de Ebrard que no milita en el PRD y que no ha militado en ningún otro partido. Su alto perfil técnico y su bajo perfil partidista parecen representarle una importante ventaja.

Algo parecido, que no igual, sucedió en la designación de la señora Isabel Miranda de Wallace como candidata por el Partido Acción Nacional para la jefatura del Distrito Federal. Hay que recordar que el PAN ha criticado la manera en que los candidatos a la presidencia del PRI y PRD son “únicos” y “designados desde la cúpula;” a diferencia de la “gran competencia democrática” en la que participan Santiago Creel, Ernesto Cordero y Josefina Vázquez Mota. Evidentemente los jalones de pelo y las bofetadas poco amistosas entre estos influyó en la drástica decisión tomada en el caso del Distrito Federal. Dejar a jóvenes promesas políticas del partido como Gabriela Cuevas, Mariana Gómez del Campo y Carlos Orvañanos como el chinito –nomás milando– no ha de haber sido fácil pero tal vez necesario. Si, necesario no sólo para evitar mayor desgaste en el partido como consecuencia de la “competencia democrática” sino también para enlistar como candidata a alguien que tenga un perfil más “ciudadano” que “partidista”. ¿Qué aceptaron los pre-candidatos en la negociación? Sólo lo sabremos si la Señora Miranda gana la jefatura.

De manera tal que si el candidato termina siendo Miguel Ángel Mancera, tendremos al PRD y al PAN presentando candidaturas ciudadanas “patito.” El ejercicio será, por decir lo menos, interesante. Si alguno de los dos ganase la elección podríamos ser testigos de una de dos: podemos soñar con que el carácter ciudadano del nuevo jefe de gobierno modificase los patrones clientelares de los partidos (por lo menos en el D.F.), y posiblemente sería un sueño frustrado porque muy probablemente presenciemos el poder que tienen los partidos políticos para corromper tan falsa “ciudadanización” de sus candidaturas. Sea cual sea el caso, las ventajas de Miranda y Mancera son a la vez el talón de Aquiles del PAN y el PRD: un deseo de mayor ciudadanización y menos partidocracia.

lunes, enero 09, 2012

Seguimiento a la batalla Republicana


Luego del hollywoodense empate en el caucus de Iowa –Romney 24.6% y Santorum 24.5%-  la batalla republicana por definir al contrincante de Barack Obama e intentar volver a la Casa Blanca se trasladó a Nueva Hampshire, que mañana 10 de enero realizará su primaria luego de un acalorado debate que parece acercar al otrora senador por Pensilvania, Rick Santorum. Nueva Hampshire es un estado pequeño y con pocos votos electorales, ideológicamente conservador-moderado, pero que podría influir en las primarias de Carolina del Sur (21 de enero), y con ello definir a los verdaderos contendientes con vistas a la importante y adelantada cita en Florida (31 de enero).

Sin duda Mitt Romney -ex Gobernador de Massachusetts e importante empresario- tendrá la mayoría de los votos en Nueva Hampshire al contar con una clara ventaja sobre (Ron) Paul y Santorum, pero cabe destacar que Romney perdió 7 puntos en las preferencias electorales entre viernes 6 y (hoy) lunes 9, lo que permitió a sus principales contrincantes mantenerse y acercarse en la carrera Republicana. Particularmente sorprende hasta el momento que Santorum cuente con el 10% de las preferencias en las mencionadas primarias, pues si bien está muy lejos del 33% de Romney o el 20% de Ron Paul, no se esperaba que un conservador duro como el ex senador tuviera una presencia tan relevante en un estado moderado. Mañana se sabrá la realidad de las preferencias y aún podría haber algunas sorpresas, ya que 12% de los electores está aún indeciso, y otros con preferencias definidas podrían cambiar su voto al ver perdida su candidatura.

Luego de las primarias en Nueva Hampshire quedarán 11 días para definir los votos electorales (delegados) en Carolina del Sur y 21 para Florida, que podrían definir la carrera del Grand Old Party (GOP). Las encuestas en Carolina del Sur otorgan a Romney 30% de las preferencias electorales, 23% para Newt Gingrich y 19% para Santorum, pero al igual que en el caso de (las encuestas en) Nueva Hampshire, el mormón ex gobernador de Massachusetts y empresario ha perdido varios puntos en pocos días (7%) y habría que ver si ese fenómeno no se incrementa en estos días.
Carolina del Sur es un estado complicado para candidatos conservadores moderados, ya que la tendencia ideológica se inclina hacia el ala dura del conservadurismo (69% frente al 24% de moderados y sólo 7% liberales) y tiene una fuerte veta religiosa con un 60% de evangélicos. Estos son temas centrales en las primarias del estado sureño, toda vez que Romney ha recibido fuertes críticas por ser el más moderado de los conservadores en la carrera por la candidatura Republicana, así como por su práctica religiosa y haberse distanciado de la política de Washington para concentrarse en sus negocios.
 
Desde 1980 –fecha en que Carolina del Sur comenzó a realizar primarias para la candidatura Republicana- éste estado ha coincidido (o ayudado a definir a) con el candidato Republicano para las elecciones presidenciales, y podría –en esta ocasión- ayudar a definir al candidato Republicano al perfilar las preferencias hacia las primarias (adelantadas) de Florida; mismas que a su vez influirán en los SuperMartes I y II. De ahí la importancia de dar seguimiento a las primarias que se llevarán a cabo este mes y muy probablemente definan al candidato del GOP que enfrentará a Obama a los largo de este año y a fin de cuentas el 6 de noviembre próximo.