jueves, junio 21, 2012

¿Voto olvidado?


Por Luis Alberto Herrán Ávila–

Toda vez que las campañas electorales parecen haber salido de su letargo inicial, existen varios temas que, por la naturaleza inmediatista de la propaganda y el proselitismo, parecen haber quedado por fuera del discurso público. Me referiré aquí a dos de ellos, ligados ineludiblemente al diagnóstico general que habrá que hacer pasada la tormenta electoral: el voto de los mexicanos en el extranjero; y la cuestión de la migración y sus aspectos políticos.

La reforma que permitió el sufragio desde el extranjero a partir de la elección de 2006 fue sin duda un avance para nuestro sistema electoral, abriendo las puertas para los mexicanos en el exterior pudiesen participar y sentirse partícipes, siendo que entre 2000 y 2010 más de cuatro millones de connacionales salieron del país, formando comunidades de migrantes recientes con nexos sólidos con sus familias y lugares de origen. Los cambios en el procedimiento para registrarse como votante en el extranjero y las campañas de promoción del voto, aunque importantes, parecen no haber logrado un impacto positivo en el grueso de los mexicanos fuera de México. El caso de los migrantes en los Estados Unidos (por mucho, el núcleo más numeroso) es sintomático: según datos del Pew Hispanic Center, 31% de los mexicanos en ese país tiene credencial para votar; unos tres millones de votantes potenciales. Pero sólo cerca de sesenta mil completaron el registro, con el antecedente de que en 2006 poco más de la mitad de los inscritos votó finalmente. Las causas de estas cifras desalentadoras son múltiples: dispersión de la población, desinterés, desencanto, falta de acceso a la información, entre otros. A ello sumémosle que el proceso de voto postal es propenso a fallas de logística y organización que quizá escapan de la competencia del IFE, pero que podrían prevenirse o mejorarse. Basta escudriñar las redes sociales para enterarse de cientos de casos de registros incompletos por alguna minucia burocrática, paquetes electorales que no llegan al votante por error en los datos de envío, o que son regresados a México por problemas en la entrega y sin notificar al interesado. O, más frustrantes, los casos de gente ansiosa por votar y que ni siquiera se enteró del proceso de registro.

El propio IFE reconoció este año, que el sistema actual de registro por internet y voto postal restringe el sufragio, y que se requiere una reforma constitucional para modificar estos mecanismos y ofrecer más opciones para el votante externo. A pesar de que desde 2006 se advirtieron tanto la bajísima participación como el carácter restrictivo del proceso, se perdió un sexenio completo para impulsar los cambios de fondo necesarios en la legislación y sobreponerse a un déficit de credencialización y participación electoral que no puede seguir tolerándose, si es que pretendemos, como país, procurar que se garantice y promueva el voto de nuestros condicionales.

Por otra parte, la reforma migratoria, tema que incumbe a buena parte de los mexicanos en Estados Unidos, no ha sido tema importante para los candidatos, sabiendo que, en buena medida, un cambio dependerá de las voluntades políticas en Washington y no sólo de las presiones que se hagan desde México. Las comunidades migrantes tampoco han recibido la debida atención, a excepción de algunas reuniones de candidatos con algunos líderes comunitarios en Estados Unidos, en un tono de “amarres políticos”, perpetuación de redes clientelares ahora a un nivel transnacional, y de vagas promesas electorales, más que en aras de desarrollar cierta sensibilidad hacia problemas y demandas a las cuales el estado mexicano está en capacidad de responder. Además, atados por la legislación vigente, los candidatos no pueden hacer campaña oficialmente en el extranjero, limitando muchísimo el acceso a sus proyectos y propuestas. También, contrario a lo que sucede ya en países como República Dominicana donde existen los llamados “diputados de ultramar”, los mexicanos que residen permanentemente en el exterior carecen de mecanismos de representación directa, y no se les permite elegir a los diputados federales y senadores de su distrito y entidad correspondientes. En términos generales, el migrante sigue siendo tratado por los partidos e instituciones como fuente de remesas y, por lo tanto, de influencia sobre sus lugares de origen, y menos como ligazón con comunidades tanto en México como en sus lugares de residencia para promover alternativas de participación cívica, además de contribuir a la credencialización, registro y emisión del sufragio. Iniciativas como el ya existente Instituto de los Mexicanos en el Exterior (IME), presente en todos los consulados para proveer servicios de salud, educación y desarrollo comunitario, podrían ser piedra angular para avances más concretos en este rubro. Pero sin una visión que considere la pluralidad de la población migrante y que garantice no sólo su derecho al voto sino también las condiciones institucionales para ejercerlo ya sea por correo, en urnas o por internet, será difícil mantener lazos con aquellos que, al salir del país, extienden nuestras fronteras y nuestro sentido de solidaridad.

El autor es candidato a doctor en Ciencias Políticas e Historia por la New School for Social Research en Nueva York.

martes, junio 19, 2012

Carta Abierta al ingeniero Gabriel Quadri de la Torre


Escribo esta carta con la intención no sólo de expresarle abiertamente mi sentir con respecto a su actual candidatura a la Presidencia de la República sino de proponerle algo. No es necesario conocerle para saber, después de leer sobre los estudios que ha realizado, los puestos que ha ocupado y sus logros, que es usted una persona inteligente. Además, es evidente que usted ha sido y puede ser una persona valiosa en la promoción de temas de protección ambiental y desarrollo sustentable como lo demuestra especialmente su trabajo desde la sociedad civil y la iniciativa privada.

Lo que uno no alcanza a comprender, tras la lectura de su trabajo y sus logros, es por qué aceptó ser el candidato del Partido Nueva Alianza. Es incomprensible no sólo porque usted tendría que ser un “político de siempre” (de esos que con razón descalifica todo el tiempo) para pagar el costo político de vincularse al partido dirigido por la familia de la señora Elba Esther Gordillo, sino también porque tras abanderar el esfuerzo electoral de dicho partido va a ser muy difícil que recupere su imagen de probidad y su valía para la sociedad civil.

Aunque muchos le creemos que usted no fue designado por la señora Gordillo como candidato, no creemos que sea tan escaso de entendimiento como para no comprender que su labor se reduce a ayudar a obtener los votos suficientes para que el PANAL mantenga su registro. Es difícil creer que la dirigencia del partido se esté aprovechando de su inocencia y de su inexperiencia para que usted no se de cuenta de que sólo es un instrumento de subsistencia del partido. Que usted, en pocas palabras, trabaja para ellos. El que el PANAL le otorgue tanta autonomía en términos de plataforma sólo indica que no importa lo que usted diga o prometa en campaña mientras se consigan los votos suficientes para mantener el registro. El resto de los ciudadanos y la misma dirigencia del PANAL estamos seguros de una cosa: usted no ganará la elección presidencial del primero de julio. Lo único que conseguirá, en grave detrimento de la democracia mexicana, es la permanencia del partido político que representa la cúspide del sistema corporativo mexicano (sí, ese de chantaje y corrupción). Muy en el fondo usted también sabe que esto es cierto.

Es por ello que me he decidido a escribir y proponerle una alternativa; la única alternativa que no sólo le permite retener su dignidad sino que le permite hacer algo con verdadero valor histórico y político: renuncie públicamente a su candidatura (sin declinar a favor de nadie) y permita que el Partido Nueva Alianza siga su curso natural de extinción. Mantener su candidatura no es asunto de dignidad o de palabra, sino de terquedad, incompetencia y falta de ética política. Hoy tiene una oportunidad única de hacer algo que cambie la historia del el sistema político mexicano, no hacerlo lo hace cómplice (consciente o no) de los “políticos de siempre”.

Atentamente
Mtro. Amando Basurto Salazar

martes, junio 12, 2012

El segundo debate presidencial


Por Amando Basurto–

Los debates presidenciales suelen caracterizarse porque los candidatos son poco explícitos con respecto a sus propuestas. En el caso del segundo debate presidencial del pasado domingo, ninguno de los candidatos presentó algo parecido a una propuesta viable. Lo que nos presentaron fue una lista de grandes temas y los nombres de algunos programas que se supone establecerían para tratar problemas como la pobreza y la desigualdad en México. Los extremos se movieron entre, por un lado, Gabriel Quadri que propone inocente o ignorantemente crear nuevos Institutos y Secretarías “sin nueva burocracia”; incoherencias como su gabinete de educación que incluye a la “dirigencia sindical” y el Instituto Cultural Octavio Paz que pretende competir o complementar al Instituto Cervantes en la promoción del idioma español.  Y, por otro lado, Andrés Manuel López Obrador quien se dedicó a repetir los grandes temas de combate a la pobreza y a la corrupción sin dar algún dato que permita saber si sus propuestas son viables o no. Los otros dos candidatos incluso se atrevieron a piratear propuestas de la izquierda brasileña como el programa Hambre Cero sin decir cómo es que lo pretenden implementar.

Los debates políticos son para presentar propuestas, expresar posiciones políticas y confrontar políticas públicas, no es una competencia tras la que se pueda declarar ganadores. Es importante anotar, sin embargo, que fue sorpresivo el cambio en la calidad de la presentación de Josefina Vázquez Mota. Ella fue quien entre el primer y el segundo debate mostró una mejoría perceptible y transmisible al auditorio. A pesar de no definirse entre seguir o no con las políticas del presidente Calderón, Vázquez Mota mostró mayor articulación discursiva tanto al poner en un mismo grupo al PRI y al PRD como partidos populistas y corruptos, como al dejar en claro que cada voto que consiga Gabriel Quadri sería un voto a la corrupción y a los puestos políticos de la familia de Elba Ester Gordillo. Pero Vázquez Mota también cometió errores: por ejemplo, su fallido ejercicio de imaginación en donde caracterizó a los demás candidatos como si fueran mujeres; su objetivo al parecer era decir que a ella se le calificaría distinto si hubiese igualdad de condiciones de género pero lo que acabó diciendo es que no importa si los demás candidatos fueran mujeres porque lo que les define es su apariencia, su carácter y sobre todo el partido político al que representan. Por donde lo vean el ejercicio ha desembocado en una serie de burlas y pitorreo que no creo se reflejen en un cambio en las preferencias electorales a su favor.

Probablemente la más deslucida de las secciones del debate fue la dedicada a “México en el Mundo”. Evidentemente todos los candidatos se concentraron en  la relación con los Estados Unidos a pesar de que Gabriel Quadri insistió en la relación con China y en un tratado de libre comercio sin tener la más mínima idea de cuál es el potencial competitivo comparado de México con esa nación. Aunque los candidatos mencionaron que es necesario diversificar las relaciones internacionales de México, ninguno mencionó a los países europeos; parece que la crisis del Euro borró a aquellos países de los discursos de los candidatos. Más allá de no hacer una sola propuesta específica, los cuatro candidatos mostraron su profunda ignorancia en temas de relaciones internacionales y en la historia de la política exterior mexicana. Todos se mostraron muy preocupados por resolver la mala “percepción” o la mala “fama” que nuestro país tiene en el exterior peor no hicieron ninguna referencia a los grandes desafíos que la diplomacia y el multilateralismo enfrenta en el contexto internacional contemporáneo. En esta sección los candidatos mostraron no sólo que no entienden que aunque sean electos presidentes todas sus propuestas necesitan de una negociación con el Congreso sino que todas sus propuestas de política exterior deberán de ser negociadas con países que tienen intereses y poder internacional relativo; es decir, que la política en este sentido no se trata de voluntarismo sino de capacidad de negociación y diplomacia, cualidad que por cierto los candidatos no han demostrado tener.

Al final parece que las preferencias de voto no serán significativamente alteradas por este segundo debate. Esto sólo sucedería si el debate convenciera a la mayoría de los indecisos a expresarse a favor de uno u otro candidato, cosa que parece muy difícil que suceda.

Por cierto,
NI UN VOTO AL PANAL VI