viernes, enero 27, 2012

El primer Súper Martes


Florida is a must for Gingrich and Romney.
Por Miguel Ángel Valenzuela Shelley

Se le llama Súper Martes a aquellos procesos en las primarias –caucus o elecciones primarias- que se definen el mismo día en varios estados; tal es el caso del martes 6 de marzo, en que 11 estados y 466 delegados/electores del Partido Republicano estarán en juego. Sin embargo, este próximo martes 31 de enero, fecha en que se realizarán las elecciones primarias en Florida, también puede ser considerado como Super Tuesday dado el impacto que puede tener sobre las diferentes candidaturas.

Según analistas y políticos republicanos como Mark Mckinnon o Tom Cole, sería decisivo tanto para Newt Gingrich como para Mitt Romney el resultado de las primarias en Florida. El primero (Gingrich) ha apostado a que el ex gobernador de Massachusetts no puede ganar los votos de verdaderos republicanos dado su cuestionable o moderado conservadurismo, y puesto que en Florida sólo podrán votar republicanos previamente registrados (elección cerrada) se pondrá a prueba la estrategia del otrora speaker of the House. En consecuencia, además de perder los 50 delegados que representa el sureño estado, se debilitaría la campaña a nivel nacional al demostrarse la fallida campaña. Para Romney es igualmente importante Florida, ya que sería una segunda derrota –o tercera, si contamos el tardío revés en Iowa- pero esta vez en un estado realmente en juego.

La victoria, en cambio, significaría impulsar a Newt Gingrich en swinging states y aguantar las muy probables derrotas en Nevada y Michigan, fortaleciendo tanto la idea del débil conservadurismo del ex gobernador de Massachusetts, como la de que él es el candidato que reformará el sistema de Washington. Para Mitt Romney, sería recuperarse de South Carolina –y Iowa- mostrando que sí es capaz de convencer al conservadurismo duro y no sólo al moderado.

Las candidaturas de Gingrich y Romney se han fortalecido los últimos días como resultado de la decisión de Rick Santorum y de Ron Paul de abandonar el estado antes del martes 31. Mientras que los simpatizantes de senador por Pensilvania (Santorum) se están inclinando por Gingrich, quienes apoyan al representante por Texas (Paul) lo hacen por Romney. Esto se ha visto reflejado en las encuestas, ya que han intercambiado la ventaja en las preferencias electorales. Inclusive al día de hoy –viernes 27- algunos estudios ubican como ganador a Mitt Romney y otros a Newt Gingrich, mayormente por diferencias marginales.

Dadas las características de Florida –extensión, población e ideología- tres son los elementos a considerar si se quiere comprender y ganar las elecciones en ese estado –ya sean estas primarias o generales: el dinero, la estructura política y el voto latino. Como se mencionó en una nota anterior y así ha sucedido, se enfrentarían las finanzas de Romney contra la estructura política a la que podría acudir Gingrich. El ex gobernador ha inundado la televisión con propaganda y ataques al ex vocero de la Casa de Representantes, esperando ganar espacio entre republicanos duros y consolidar la preferencia de los moderaos. Gingrich a su vez ha ido ganando simpatías en el Tea Party, que se ha convertido en una fuerza política de mucho peso y amplia estructura en Florida. De hecho el Senador Marco Rubio, que aunque parece inclinarse por Newt Gingrich no ha tomado partido claramente, pertenece a este grupo político.

Un factor clave es el voto latino y cómo el tema de la inmigración podría inclinar la balanza en las preferencias de este sector. El ex gobernador Jeb Bush señaló en un artículo el día de hoy, cómo el Partido Republicano depende de este sector de la población para ganar la elección frente a los Demócratas. En él, Bush subraya que el tema debe tener dos ejes; uno) virar de seguridad a economía el centro del debate, inclusive en la reforma migratoria; y dos) comprender la variedad de condiciones de los latinos en Estados Unidos, y no percibirlos como individuos sin educación, en busca de cualquier tipo de empleo y que no pagan impuestos, generando un alto costo para el gobierno. Al respecto, quien más se ha identificado con el tema o se ha mostrado más sensible es Gingrich; Romney en cambio, en los últimos días ha insistido en aclarar su no origen mexicano, amén de mostrarse como el más duro respecto a los inmigrantes ilegales. Paradójicamente ese tema en particular aunque podría ganarle algunas simpatías en conservadurismo duro, también podría costarle mucho apoyo de la comunidad latina.

Florida podría ser fundamental para las dos principales candidaturas republicanas –e inclusive para las generales de noviembre dependiendo al ganador y su discurso en temas clave- y definitivo para los otros dos candidatos, quien muy probablemente ya estén en negociaciones con Newt Gingrich y Mitt Romney.

miércoles, enero 25, 2012

El informe sobre el Estado de la Unión de Barack Obama


Cada año, el informe sobre el Estado de la Unión pone sobre la palestra al presidente de los Estados Unidos de América frente al Congreso. Históricamente, la figura presidencial es muy respetada por los legisladores sin importar su perfil partidista; usualmente el presidente recibe aplausos incluso de la oposición (con la excepción de hace un año en que Obama fue incluso interrumpido). Esto impone un tono tan formal al discurso que es muchas veces aburrido.Ayer, sin embargo, esperábamos otra cosa. Esperábamos un discurso directo y punzante en el que Obama explicara la razón de la actual parálisis legislativa, responsabilizando a los Republicanos. Un discurso que, además, presentara claramente el plan que en los próximos meses guiará su política económica y  su política exterior. Esperábamos un discurso de contraste aunque no de confrontación con el ala Republicana.

La tensión estaba allí desde antes de que iniciara la transmisión del discurso; las transmisoras de televisión estaban plagadas de anuncios pagados por Comités de Acción Política (PAC’s) Republicanos en los que se hacía una fuerte crítica a la administración Obama. Ataque mediático que sirve de preámbulo a lo que sucederá ahora que los estos comités tienen manga ancha para obtener dinero y gastarlo en campañas políticas.Obama no defraudó. El ritmo del mensaje fue fluido y muy directo. Comenzó con un llamado patriótico sobre el papel de las fuerzas armadas y terminó con un llamado de unidad que replique el sentido de equipo y de camaradería militar en el que todos se cuidan las espaldas mutuamente y nadie queda detrás. En medio de estas referencias patriótico-marciales, Obama habló de los pocos logros de los que puede presumir en este año. Primero se refirió al retiro de tropas de Irak, al incremento del “respeto” a los Estados Unidos alrededor del mundo y al asesinato de Osama Bin Laden. En un centello de triunfalismo, el presidente presumió haber restaurado el liderazgo estadounidense en la política internacional; y aprovechando el impulso victorioso, afirmó: The State of our Union is getting stronger.

No sin un dejo de nostalgia, Barack Obama planteó los puntos básicos para proseguir con la recuperación económica. Una economía que perdure, explicó, debe de ser construida sobre la independencia energética y sobre la recuperación del empleo. Obama se vanaglorió de haber vuelto a poner de pie la industria automotriz.

De entre los temas relacionados con la recuperación económica cinco llamaron fuertemente mi atención. Primero, que Obama se atreviese a referirse a la lucha de clases (class warfare) a la que, según los republicanos, está sometiendo al país. En vez de explicar por qué el hecho de que los millonarios paguen proporcionalmente menos impuestos que prácticamente toda la clase media es una “lucha de clases” de hecho, decidió simplemente deshacerse de la categoría diciendo que no es un asunto de lucha de clases sino de “sentido común.” Sugirió una tasa mínima de 30% de impuesto sobre ingresos mayores al millón de dólares. Segundo, al relacionar la recuperación económica con educación propuso que los estados hagan la educación preparatoria obligatoria. Es posible que esta propuesta quede en el olvido, pero también puede suceder que los republicanos la usen una y otra vez para denunciar a la administración Obama de querer controlar e intervenir en la vida de los ciudadanos de una manera que atenta contra la libertad individual. Tercero, exigió una reforma integral de migración sin dar muchos detalles (sólo una pequeña referencia al Dream Act), suficiente para que las organizaciones políticas hispanas se dieran por escuchadas.

Cuarto, de manera más agresiva, Obama acusó a los republicanos de detener la agenda de generación limpia de energía y de reparación de infraestructura, ante lo que afirmó que firmaría órdenes ejecutivas para permitir el uso de tierra pública para la producción de energía limpia y para agilizar el uso de recursos federales para la construcción y reparación de infraestructura –especialmente de comunicaciones y transporte. Finalmente, el presidente llamó a establecer políticas que no sólo permitan vigilar y evitar las malas prácticas financieras sino que ayuden a refinanciar hipotecas para reactivar la industria de la construcción.

Por otro lado, dos temas destacan en política exterior: primero, Obama reafirmó que las fuerzas militares estadounidenses saldrán finalmente de Afganistán en el verano. Recordemos que desactivar las guerras –invasiones– de Irak y Afganistán fueron promesas de campaña que pretende cumplir antes del fin de su “primer” período. Segundo, y probablemente más importante, hizo gala de haber conseguido unidad internacional alrededor de las sanciones a Irán. Fue muy enfático al afirmar que no descartaba ninguna opción para evitar que el régimen de Mahmoud Ahmadinejad desarrollara armas nucleares.

El discurso puede ser calificado como un catálogo de frases triunfalistas y buenos deseos que serán destruidos o boicoteados desde el Congreso todo el año. Sin embargo, el discurso fue emotivo y fuerte, agudo pero conciliador; fue un llamado a la unidad que, con la intención de embelesar a los independientes, fue capaz de equilibrar la crítica partidista con un llamado de solidaridad. Lo que es un hecho es que Obama demostró no haber perdido la gran calidad oratoria que le caracterizó en su campaña presidencial y parece estar listo para enfrentar al candidato que sobreviva las primarias republicanas.

viernes, enero 20, 2012

La disyuntiva republicana

Por Miguel Angel Valenzuela Shelley


Pese a los ataques al moderado conservadurismo de Mitt Romney y su gran fortuna –curiosa crítica republicana- éste parece consolidar su ventaja, sin embargo, recientes acontecimientos dentro del grupo de candidatos que persigue al ex Gobernador de Massachusetts, podrían cerrar la brecha entre Romney y algún representante duro del GOP. De ser así los electores del republicanismo tendrán qué elegir entre un candidato aparentemente fuerte ante Obama o bien uno que aunque con mayor simpatía ideológica, no acaba por convencer a su propio partido.

El próximo sábado 21 de enero se llevarán al cabo las elecciones primarias en el estado de Carolina del Sur, y lo que parecía una victoria fácil de Mitt Romney  -lo que lo convertiría en el virtual candidato republicano frente a Barack Obama en el mes de noviembre- se ha convertido en un proceso que aparentemente alargará la espera hasta las primarias de Florida el 31 de este mes. La retirada del Gobernador Rick Perry de la contienda y su apoyo a Newt Gingrich, así como la tardía de victoria del senador Rick Santorum en Iowa 16 días después del caucus en ese estado, podrían dar esperanza a los candidatos más duros del republicanismo.

Las encuestas de NBC, Politico y Public Policy le dan al día de hoy (enero 19) una ventaja de entre 6 y 10% a Romney sobre Newt Gingrich y un amplio margen de hasta 20 puntos sobre Santorum, pero esas cifras fueron antes de que el gobernador Perry retirara su candidatura, y antes también de que el GOP diera a conocer que se habían extraviado los votos de 8 de los 1,774 distritos electorales de Iowa, votos con los que Santorum vence a Romney por 34 puntos. Este cambio no impacta significativamente en el número de delegados que cada candidato recibirá como apoyo en la Convención Republicana, pero sí revive a las opciones radicales del GOP frente a la opción no muy conservadora de Mitt Romney.

Este escenario parece plantearle a los republicanos la disyuntiva de a quién apoyar al acercarse fechas clave para la elección de su candidato. La ventaja de Romney es clara, pero se ha fortalecido al no aparecer un candidato más duro o más conservador que signifique un buen adversario frente a Barack Obama. Varias encuestas sobre una elección entre éste candidato y el Presidente Obama le dan una ligera ventaja al republicano, sin embargo él no representa al conservadurismo que el GOP quisiera volver a la Casa Blanca. Por tanto, el sábado 21 y el martes 31 de este mes los electores republicanos tendrán que decidir si apoyarán la candidatura de su preferencia por cuestiones ideológicas y de principios, o una que les permita contender con buenas oportunidades frente al Presidente Obama, a pesar de ser un soft conservative demasiado rico y alejado de la clase política de Washington, al menos ocasionalmente.

Una importante ayuda que podría recibir el senador Santorum podría provenir del otro candidato con gran simpatía por parte del ala dura del conservadurismo, Newt Gingrich. Estos últimos días el otrora Presidente de la Cámara de Representantes (1995-99) ha recibido duros golpes a su característico puritanismo por parte de su ex esposa (Marianne Gingrich). Está por verse si el apoyo de (Rick) Perry fortalece la candidatura de Gingrich con lo que podría acercarse mucho a Romney o si los señalamientos de las últimas horas acaban por inclinar la balanza hacia el senador por Pensilvania (Rick Santorum).

A casi 10 días de las primarias en Florida, Mitt Romney tiene una clara ventaja sobre los demás aspirantes republicanos de poco más de 20 puntos, habría que esperar a ver qué efecto tiene en las preferencias los resultados de Carolina del Sur. Pero es probable que para el domingo 22 ya haya un virtual candidato del GOP para las elecciones de noviembre próximo.